Laboratorios Ciudadanos: hacia nuevos espacios de participación.

 
 

Contamos en el blog de el plan c sobre la potencia que tienen los laboratorios ciudadanos para poder pensar y desarrollar soluciones colectivas a problemáticas esenciales para la comunidad. Y también sobre “Nuestra Ciudad está en Juego” como metodología para la movilización ciudadana. Compartimos el texto!

Durante dos semanas del pasado mes de noviembre, un proyecto ciudadano de General Roca, Río Negro, participó activamente del Laboratorio Iberoamericano de Innovación Ciudadana realizado en Río de Janeiro. El proyecto en cuestión es Todas tus Ideas, un proceso de participación iniciado por vecinos y para vecinos de la ciudad. Por su particular metodología, por poner el centro de atención en la construcción colectiva de la ciudad y por su voluntad de vincular el conocimiento técnico presente en las universidades con los saberes cotidianos que poseen los vecinos, Todas tus Ideas fue uno de los 12 proyectos iberoamericanos seleccionados para participar del Laboratorio.

Interactuar durante 14 días intensivos en el Laboratorio de Innovación Ciudadana fue una experiencia muy rica y un gran desafío. Durante esos días experimentamos el potencial del formato “laboratorio ciudadano” como espacio de debate que permite crear nuevas relaciones o colaboraciones. Lo interesante del formato del laboratorio de innovación es que se presenta como una plataforma para poder pensar y desarrollar soluciones colectivas a problemáticas esenciales para la comunidad. Se ponen así en valor las capacidades que están presentes en la ciudadanía para actuar de forma autónoma y a la par de instituciones públicas como universidades o administraciones locales, regionales o nacionales. Al reunir a personas con diferentes saberes trabajando sobre problemas comunes (pensemos, por ejemplo, en temas de contaminación, movilidad, gestión de residuos, salud pública, educación comunitaria, juventud…), la ciudadanía se involucra en procesos de innovación abierta.

En Brasil constatamos que estos procesos de innovación social tienen ciertas características en común: su voluntad de compartir y transferir el conocimiento, nivelando los saberes “expertos” con los saberes cotidianos y locales; la convicción de que las alternativas a los problemas complejos de nuestras sociedades necesitan de miradas multidisciplinares e integrales, superando las visiones y abordajes unidimensionales y compartimentados del pasado (y del presente…); y el rol participativo y empoderado que se le asigna al ciudadano como agente activo y conocedor de su entorno, de sus problemáticas pero también de sus potencialidades.

DSC_6663

La colaboración en este tipo de procesos también resultó muy interesante. Cada uno de los 12 proyectos del Laboratorio estaba compuesto por promotores y colaboradores de diferentes ciudades iberoamericanas. Eso implica poner en común -o acercar- diferentes visiones, experiencias, realidades, disciplinas… Implica también un ejercicio de traducción, y no nos referimos aquí sólo a la traducción entre castellano y portugués, sino al ejercicio de ir sintonizando, de a poco, entre las diferentes percepciones sobre conceptos en común como espacio público, ciudadanía o participación. Notamos que estos momentos de “ruido” conceptual fueron necesarios para acomodar nuestras visiones sobre esos conceptos y para avanzar en un nuevo proyecto durante esos 14 días: “Nuestra ciudad está en juego”.

Consensuamos en tomar la experiencia del proceso de Todas tus Ideas durante 2014 y 2015 y usarla como base para la creación de una metodología para la movilización ciudadana. Aportándole elementos de gamificación, desarrollamos el boceto de una metodología de acompañamiento colaborativo para vecinos o iniciativas ciudadanas que tengan ideas de cambio respecto a cuestiones urbanas. Esta metodología/recomendaciones se compone, además, de una “Caja de Herramientas” (tácticas, dinámicas, acciones…) como marco para una transferencia horizontal de conocimiento. Todo esto plasmado en una plataforma web georreferenciada donde se pueda vincular a ciudadanos “ideadores” con ciudadanos “voluntarios” y con instituciones como universidades, colegios profesionales u ONGs.

A pesar de que el Laboratorio terminó el 30 de noviembre, el grupo detrás de “Nuestra ciudad está en juego” decidió continuar con el proyecto de forma virtual. Entendimos esos 14 días como una excusa para conocernos y empezar a desarrollar unas bases consensuadas y firmes de este nuevo proyecto que ya estamos empezando a desarrollar a base de emails, pads y videoconferencias. Si alguna persona tiene interés en conocer más o colaborar, ¡será bienvenida!

008

Más allá de los procesos ciudadanos que se dieron cita en Rio de Janeiro (¡todos muy interesantes!), la experiencia del Laboratorio de Innovación demuestra que éste es un camino que muchas instituciones públicas de Iberoamérica están comenzando a transitar. Eso se nota en el rol activo que tuvo el Ministerio de Cultura de Brasil, la Secretaría General Iberoamericana, el Municipio de Río o el Medialab-Prado de Madrid en su organización. Al mismo tiempo, universidades y gobiernos locales participaron del Laboratorio, buscando rediseñar sus espacios en entornos horizontales y flexibles para la participación y el empoderamiento de los ciudadanos.

En nuestras ciudades existen multitud de iniciativas innovadoras que surgen desde los propios ciudadanos y que buscan transformar la realidad social. Los laboratorios ciudadanos muestran la necesidad de que desde los gobiernos se acompañe a estas iniciativas, facilitando este proceso colectivo de aprendizaje, corresponsabilidad y construcción de ciudadanía. La urgencia de muchos de los temas que nos afectan a todos y a todas, y la incapacidad de imaginar prácticas alternativas desde los gobiernos locales hacen que los laboratorios ciudadanos sean una plataforma posible para el desarrollo de una multitud de innovaciones a pequeña escala que tengan como centro a los ciudadanos y sus realidades cotidianas. Nuevas formas de colaboración entre la ciudadanía, la administración pública y, porqué no, también el sector privado; donde ciudadanos activos proponen y se comprometen con lo colectivo mientras la administración pública acompaña y facilita en una relación de igualdad. Creemos que por ahí es el camino.

SuperBarrio: la parodia como cuestionamiento al poder

Estamos haciendo el curso online de ÁrticaArte y Cultura en Circulación”. Muy bueno el programa y los textos compartidos, y muy buena también la metodología, con un uso intensivo de las redes sociales. La segunda sesión va sobre las fronteras del remix, la (siempre difusa) “relación entre obras de autores distintos emparentadas por elementos comunes“. La “tarea” de esta semana: “Mi obra no-original favorita“.

Nos viene bien que la segunda sesión se llama concretamente “Las fronteras del remix”. Porque para la segunda consigna elegimos a SuperBarrio Gómez, personaje que realmente podría ubicarse en esas fronteras…

La figura de SuperBarrio es un híbrido entre un super héroe y un luchador de lucha libre. SuperBarrio lucha por la defensa del ciudadano común, del ciudadano sin techo, del desempleado, del ciudadano vulnerado ante la injusticia. Ya hace años que somos fans de los poderes y de la astucia de este gran personaje mexicano y hoy volvemos a citarlo para revisar cómo este remix entre un super héroe y un luchador confluyen en la figura de un ciudadano colectivo y anónimo. La máscara denota que la lucha que SuperBarrio lleva adelante no es una lucha individual, sino que es una lucha colectiva, compartida por miles de ciudadanos. Es intrascendente saber quién está detrás; cualquier ciudadano puede darle vida. ¿El movimiento zapatista habría tomado nota de esto?

Esta característica de anonimato se traduce en uno de los superpoderes de SuperBarrio: el don de la ubicuidad, la posibilidad de estar en varios lugares al mismo tiempo. Algo que desconcertaría a los medios de comunicación, y que, viendo los ejemplos del 15M o del movimiento Occupy, continúa haciéndolo…

SB 2011, by enmedio, CC BY-NC-SA, http://farm6.staticflickr.com/5187/5668706899_74279d03a8_z.jpg
SB 2011, by enmedio, CC BY-NC-SA, http://farm6.staticflickr.com/5187/5668706899_74279d03a8_z.jpg

SuperBarrio surge en 1985, después del gran terremoto que destruyó gran parte de la Ciudad de México. 250.000 personas quedaron sin hogar. Aparece en una época de comienzo de gentrificación en el D.F., cuando se expulsaba a los habitantes de menores ingresos a la periferia de la ciudad. Este personaje mediático y político mexicano originalmente es personificado por el activista social Marco Rascón Córdova (miembro de la organización de lucha por la vivienda “Asamblea de Barrios”), dándole como misión defender y proteger los derechos de la gente común.

Cuenta la leyenda (todo superhéroe debe tener un mito fundacional…) que una noche, en su casa de Colonia Peralvillo, agobiado por las deudas y por no poder pagar la renta, una luz naranja y amarilla se le acercó mientras dormía y le encomendó la misión de luchar por los pobres y por los que habían perdido sus casas: “Tú eres SuperBarrio, héroe y representante de los inquilinos pobres y el azote de los caseros y las autoridades corruptas“.

En su lucha por la vivienda SuperBarrio logra entrar a la asamblea legislativa con poderes de super héroe. SuperBarrio dijo que entraría a esa asamblea, y lo hizo… Usó un falso SuperBarrio para despistar, y (ja!) cuando la policía detiene al fake, SuperBarrio ya estaba dentro. Como un super héroe, entró sin que le tocaran un pelo y llegó hasta abajo mismo de la tribuna.

SB for President, by Instituto Hemisférico de Performance y Política, New York University, http://hemisphericinstitute.org/journal/1_1/images/sb_intro.jpg
SB for President, by Instituto Hemisférico de Performance y Política, New York University, http://hemisphericinstitute.org/journal/1_1/images/sb_intro.jpg

SuperBarrio nunca apareció en la TV mexicana: siempre fue censurado (será porque dice la verdad pero, por su máscara, alejado del juego político…). Se presentó a las elecciones de EE.UU. de 1996 (Clinton/Bush) con la siguiente lógica: ¿si el gobierno mexicano hace todo lo que dice el gobierno yanqui, entonces qué sentido tiene luchar por la presidencia de México? Vamos por la que vale! SuperBarrio hizo una campaña por El Paso, New Hampshire, Seattle, Los Angeles, Washington, Harvard… Hasta creó un comité de campaña con Chomsky, Galeano, Carlos Fuentes… Como dice Marco Rascón en una entrevista: “el mundo sería distinto si hubiera ganado SuperBarrio“.

«Medio siglo después del nacimiento de Superman en Nueva York, Superbarrio anda por las calles y las azoteas de la ciudad de México. El prestigioso norteamericano de acero, símbolo universal del poder, vive en una ciudad llamada Metrópoli. Superbarrio, cualunque mexicano de carne y hueso, héroe del pobrerío, vive en un suburbio llamado Nezahualcóyotl. Superbarrio tiene barriga y piernas chuecas. Usa máscara roja y capa amarilla. No lucha contra momias, fantasmas ni vampiros. En una punta de la ciudad enfrenta a la policía y salva del desalojo a unos muertos de hambre; en la otra punta, al mismo tiempo, encabeza una manifestación por los derechos de la mujer o contra el envenenamiento del aire; y en el centro, mientras tanto, invade el Congreso Nacional y lanza una arenga denunciando las cochinadas del gobierno».
Eduardo Galeano, 2006 1

Algunas de las luchas de SuperBarrio fueron contra los Puercos del Sistema, La intervención, El Casero Culero, El Policía Corrupto, Los Border Lords, La Lluvia Ácida, El Agente Fronterizo, etc…

¿Y porqué, entonces, elegimos a Superbarrio? SuperBarrio Gómez es un enmascarado que se enriquece de la legendaria tradición de la lucha libre mexicana (y sus vertientes transmedia: cine, historietas…) y de una misión desinteresada en defensa del inocente, como lo hace la figura del super héroe, para generar un novedoso y potente cambio de foco. SuperBarrio se baja de su contexto habitual -el ring- y origina así un proceso de resignificación de la figura del luchador, recreando el ambiente “del bien y el mal” hacia las luchas sociales. SuperBarrio explota la superposición de dos realidades sociales presentes en un momento determinado (México, década de 1980) que en un primer momento son de diferentes naturaleza pero que, cual chispazo de poesía, generan un efecto político exponencial.

Yo digo: si el Santo en el cine tenía esta identidad con la justicia, el bienestar, la defensa de la gente humilde, con atacar a los ambiciosos, a los perversos, a los locos que se quieren apropiar del mundo y de la voluntad de la gente, ¿por qué esa reflexión sobre el bien y el mal, que también existe en la lucha social, no la acompañamos también con personajes, que nos han acostumbrado a consumirlos? ¿Y por qué no los hacemos realidad y los traemos a la lucha también de la justicia y la honestidad a las que todos aspiramos? 2

Marca de SB, by Maurice Marcellin, CC BY-SA 3.0, http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/78/Marca_de_Superbarrio%2C_Sta_Maria_la_Ribera%2C_Ciudad_de_M%C3%A9xico.jpg
Marca de SB, by Maurice Marcellin, CC BY-SA 3.0, http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/78/Marca_de_Superbarrio%2C_Sta_Maria_la_Ribera%2C_Ciudad_de_M%C3%A9xico.jpg

Y en una inacabable rueda de apropiación y reapropiación, y basados en la figura de SuperBarrio, aparecieron otros superhéroes con preocupaciones sociales: Superecologista I, Superecologista II, Superanimal, Supergay, Fray Tormenta o Supermojado en México o SuperVivienda en Barcelona.

SuperBarrio es precursor en México y el mundo de nuevas formas de participación y acción. Hizo de la parodia, la farsa y el carnaval instrumentos de cuestionamiento al poder. El humor y la ironía fueron armas de gran valor. Su fuerza venía de su capacidad de alianza, de sumar, de crear entusiasmo en la capacidad de autoorganizarse, de creer y confiar en cada uno de los participantes y no de la sospecha de que en cada crítica había una traición.3

Héroe popular, aquí los dejamos con su cumbia!

Y aquí una animación que refleja la historia de Superbarrio

Si quieres saber un poco más sobre SuperBarrio, creamos ésta reading list con más info.

Salud!

Notes:

  1. http://es.wikipedia.org/wiki/Superbarrio_G%C3%B3mez#cite_note-7
  2. Palabras de SuperBarrio, extraídas de la entrevista realizada en 1994 por Schwarz, M., disponible en http://www.noccom.com/llevar/superbarrio.pdf, CC BY-NC-ND 3.0
  3. http://www.jornada.unam.mx/2007/06/19/index.php?section=opinion&article=018a2pol

Hacia redes ciudadanas ambientales: los bancos de semillas

En los últimos días hemos visto marchas multitudinarias en diferentes ciudades argentinas. No, no vamos a hablar de los cacerolazos: estas otras marchas no tuvieron tanto eco mediático. Pero sí que movilizaron a mucha gente. En Córdoba, por ejemplo, más de ocho mil personas se manifestaron en contra de las nuevas políticas agroalimentarias, del avance de las semillas transgénicas y de la multinacional Monsanto. La movilización también reclamó por la soberanía alimentaria y una producción agropecuaria sin agrotóxicos ni transgénicos.

El Estado nacional está permitiendo la introducción de una nueva semilla genéticamente modificada de Monsanto, la Intacta RR2 PRO. Esta semilla comenzará a probarse en la próxima temporada, y estará disponible a partir de la campaña 2013/2014. También el gobierno está trabajando en una nueva ley de semillas que quiere regular y endurecer el marco de propiedad intelectual sobre la biotecnología agrícola, en un claro guiño hacia la multinacional. Las declaraciones del ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Norberto Yauhar, muestran claramente la apertura del gobierno ante la multinacional del transgénico: “Agradezco fundamentalmente a Monsanto, no solamente este esquema de aprobación de la RR2, sino también las inversiones y la confianza que han depositado en la Argentina con inversiones que ya han anunciado de forma conjunta con nuestra Presidenta de la Nación”. Mientras, en las protestas en Córdoba encabezaron la marcha las banderas de los vecinos de Malvinas Argentinas (unos 80 habitantes de esa localidad viajaron hasta la ciudad capital) y de las madres de Barrio Ituzaingó, acompañadas por, entre otros, la representante de Abuelas de Plaza de Mayo, Sonia Torres.

Ante un Estado permisivo con las fumigaciones, transgénicos y agrotóxicos en los agronegocios y que promueve leyes que no contemplan la futura salud de los pueblos y del daño medioambiental, nos preguntamos sobre la responsabilidad que tenemos tod*s nosotr*s en este tema. ¿Qué hacer? Siempre hemos admirado cuando las manifestaciones ciudadanas buscan superar la fase de la protesta y de la negación sobre un conflicto o problemática para pasar a una etapa propositiva, de generar alternativas y caminos autónomos para superar esa problemática.

Nosotr*s, como ciudadanos y ciudadanas tenemos la opción de protestar y dejarnos oír o ir más allá, pensando y construyendo espacios de debate, participación y propuesta, como se consiguió, por ejemplo, con el movimiento por las fábricas recuperadas en Argentina post-2001. Otro ejemplo: hoy presenciamos juicios a los genocidas de la última dictadura cívico-militar depués de las acciones ciudadanas de escrache y repudio; la misma lógica sigue en España el movimiento ciudadano Stop Desahucios, para evitar que los bancos expulsen a miles de familias que no pueden hacer frente a las hipotecas y que se quedan sin vivienda.

¿Y con Monsanto? ¿Qué hacer? Algo que podemos hacer viene de la mano de una convocatoria global para las próximas semanas. Se trata de comenzar a generar redes autónomas y descentralizadas de intercambio de semillas. Formar bancos de semillas a nivel local, a escala micro. Generar y reforzar las redes de solidaridad entre ciudadanos de un mismo entorno geográfico. La propuesta concreta viene desde la India, de la mano de Vandana Shiva. Allí conocen (y mucho) el accionar de Monsanto y las consecuencias de los alimentos modificados genéticamente y de la privatización de los códigos genéticos de granos, plantas y árboles, en un claro cercamiento a una de las tantas caras que adopta el procomún.

La propuesta global se planea durante varios días del próximo mes de Octubre: dos semanas que van del 2 de Octubre al 16 de Octubre. La convocatoria es abierta, pero se trata de generar actividades que sirvan para empezar a hablar del tema entre tod*s y para pensar en alternativas desde lo local. Se propone, como ejemplo paradigmático, la creación de bancos de intercambio de semillas desde los cuales activar nuevos espacios políticos de encuentro y debate.

A ver si se puede hacer algo en Roca. Estaría bueno que cada ciudad, que cada barrio, tenga su banco de semillas, superando la protesta para promover otras formas de participar en lo común. A ver…

“Un cambio de estructuras, pero sobre todo de costumbres”

Es apasionante el tema de los modelos organizativos que están surgiendo con el cambio de paradigma (del árbol a la red) en el que estamos metidos. Cómo las instituciones culturales, sociales, políticas, económicas… están iniciando procesos (unas más rápidas que otras) para poder adaptarse a la nueva realidad, compleja, dinámica, cambiante, multicausal… Y cómo la forma-red es la estructura que mejor se adapta a estos entornos.

Entonces, ¿en qué lugar quedan las instituciones? Cómo se adapta su organigrama? Cómo puede localizar, transferir, gestionar sus recursos escasos? Cómo valorar y poner a trabajar los recursos intangibles, aquéllos que priman en las organizaciones sociales-culturales? Cómo generar entornos transparentes y donde prime la confianza, de manera que todos los actores/personas reconozcan que su aporte es valorado? Qué forma darle a una transferencia transversal de conocimientos en una institución? Cómo adoptar algunos principios de la “ética hacker” e introducirlos en nuestras organizaciones estáticas, vetustas, pesadas…?

Muchas preguntas a las que le damos vuelta en los últimos tiempos. Los talleres en la Línea Sur fueron un poco sobre estos temas; nuestra colaboración actual con el MPCN parte de las mismas preguntas… Creemos que vamos avanzando, de a poco. Seguimos con más preguntas que respuestas. Porque hay mil respuestas. “Caminando, preguntamos“, dicen los zapatistas. En esas andamos…

Las mismas preguntas, tal vez mejor hiladas, se hacen en Colaborabora.

Roca: del wi-fi en las plazas a los laboratorios ciudadanos

La iniciativa del Municipio de proveer de acceso wi-fi libre a diversos espacios públicos de la ciudad  está muy bien, abrirá nuevos espacios y accesos a la información y probablemente creará otros usos de la plaza y de los  lugares donde se instale.  Nos preguntamos si esta iniciativa se enmarca en un programa más amplio de inclusión digital. El wi-fi libre puede actuar como una palanca para facilitar la accesibilidad y la formación en nuevas tecnologías de todos los vecinos y vecinas de la ciudad, puede ser una gran herramienta para generar espacios relacionales de aprendizaje a través de acciones de intercambio de saberes y conocimiento entre diversos agentes sociales.

Por un lado, y a nivel básico, se puede reducir la brecha digital a través de acciones que hagan énfasis no sólo en la formación y el conocimiento de ofimática, sino en el aprendizaje autónomo y crítico de los usos de las TIC. Pero más importante aún puede ser un programa más extenso que utilice el acceso a internet como oportunidad para irradiar entre la ciudadanía la base filosófica de la revolución digital que vivimos y los valores que ésta conlleva (entre otros: debatir, colaborar, creación colectiva, compartir, reutilizar…). Esto podría generar un empoderamiento de la ciudadanía, que se erige como agente proactivo y generador de conocimiento. Pero al mismo tiempo serviría para introducir una idea de innovación que surja desde la ciudadanía, en la que la Administración actúe como acompañante de las iniciativas que surgen desde los mismos ciudadanos, fomentando así esos procesos de innovación social.

Claro, esta línea va mucho más allá de poner wi-fi en las plazas, y se encontraría más vinculada con un proyecto estratégico para convertir a Roca en una “ciudad digital” (y aquí entrarían aproximaciones como el open-gov o el open-data), pero consciente de los cambios (y oportunidades) culturales que trae aparejada esta revolución tecnológica.

Lo de poner wi-fi está muy bien, pero puede ser una acción sumamente potente si está bien acompañada de acciones formativas, dispositivos de intercambio, herramientas tecnológicas y otros equipamientos que actúen como disparador para unos ciudadanos empoderados y participativos, un capital social que la Administración no puede dejar de incentivar.

Hackeando la academia: prácticas pedagógicas bottom-up

Interesante este nuevo proyecto de uno de los “grupos asociados” al @medialabprado.
La generación de conocimiento ha traspasado los límites de la Universidad, ha estallado hacia el conjunto de la sociedad: “Hoy TODOS somos investigadores: todos producimos datos, analizamos esos datos, y ensayamos teorías sobre sus alcances, efectos y repercusiones. Todos producimos evidencias“, dicen en http://www.prototyping.es/hacking-academy-studio
El proyecto busca analizar las diversas metodologías de investigación de los colectivos ciudadanos, lindando la investigación-acción, la etnografía, la auto-encuesta…
Sabemos de la capacidad que existe de generar conocimiento durante el proceso mismo de experimentación social, cultural y/o política, un conocimiento que es recíproco, distribuído. Por otro lado, estos investigadores-militantes son quienes tienen acceso directo a las fuentes necesarias para desarrollar un proceso de investigación… y algo similar ocurre con el creciente acceso a estadísticas oficiales impulsado por el movimiento del open-data.
Generalmente estas prácticas de autoformación y prácticas pedagógicas colaborativas colisionan con el status quo (Universidades, editoriales…).
¿Porqué no, entonces, comenzar un proceso de “hackear la academia” (que ése es el nombre del proyecto)?

Este proyecto estaría vinculado al excelente libro “Nociones comunes. Experiencias y ensayos entre investigación y militancia.“, editado por @traficantes (disponible 100% para descarga en la web de Traficantes y cuyo prólogo se puede acceder en http://eipcp.net/transversal/0406/malo/es).

Interesante para promover iniciativas similares en la zona, nuevos espacios de aprendizaje con gente que tenga un pie dentro y otro fuera de la Universidad, para generar un conocimiento situado, para desburocratizar la institución universitaria y para proponer y experimentar nuevos formatos de investigación colectiva. Ahora resta pensar cómo empezar tamaña empresa…   ;)

Nuevos enfoques en cultura para la nueva etapa política en Roca y RN

Con tantos cambios políticos en estos días en la provincia de Río Negro y en el municipio de General Roca (aunque en este último podríamos hablar de cierta continuidad política), creemos interesante aportar nuestras visiones a lo que puede significar un impulso político en la esfera cultural. Un impulso que tiene que venir acompañado de unas políticas culturales que se asienten y tengan en cuenta el rol de la cultura en la actualidad…

En este post haremos un breve repaso a los cambios sociales y tecnológicos que impactan directamente sobre lo que entendemos como “cultura” para desde allí avanzar en algunas propuestas para la zona.

En los últimos 10 años el avance de las nuevas tecnologías ha generado grandes cambios sociales, culturales o económicos que se podrían englobar en un cambio de paradigma llamado “cultura digital”. Es algo similar a lo que Castells divide entre el “informacionalismo” como concepto y estructura tecnológica y la “sociedad red” como forma de organización social que se basa en aquellas estructuras tecnológicas.

Ahora, ¿cuáles son las características principales de esta cultura digital? Enumeraremos algunas, dejándonos muchas otras: todas están interrelacionadas.

Por un lado, y fundamental: la información debe ser gratuita y libre. Esto nos permite arreglar, mejorar o reinventar sistemas. Esto está en la base de la corriente por el software libre y es parte fundamental de la ética hacker.
El nuevo paradigma-red también da lugar a una nueva arquitectura de la información definida por la horizontalidad y la descentralización. Aquí no existen los intermediarios, cualquier persona directamente puede aportar contenido e información al patchwork colectivo, al coro polifónico.
Este último punto da paso a otra característica, tal vez una de las más interesantes: la posibilidad de la creación común de contenidos, la creación colaborativa, lo que deriva en conceptos y cuestiones de remezcla y autoría, mashups, autorías compartidas, anonimato, etc.
El tema de las licencias sobre las creaciones colectivas es, a nuestro parecer, uno de los más importantes y actuales en tiempos de capitalismo cognitivo. En éste, la “captura” del conocimiento actúa como materia prima para la creación de plusvalía privada. Por el contrario, las licencias abiertas permiten que ese conocimiento generado colectivamente no sea “cercado” para fines privados/comerciales, enriquezca a todos y sea reutilizado para generar nuevo conocimiento.
Esta posibilidad de creación colectiva se relaciona directamente con el planteamiento del procomún o “commons”, un interesantísimo paraguas conceptual que se encuentra en plena definición. Pero el procomún se merece un post aparte…

Este nuevo paradigma, al facilitar la multiplicidad de opiniones y que cada persona pueda aportar su punto de vista a diferentes temáticas, genera una mayor autonomía personal que deriva en la creación de diversas comunidades de interesados. El conocimiento generado por estas comunidades (conocimiento, notémoslo, generado fuera de las instituciones educativas formales) es luego “liberado” al resto de la sociedad, con lo que se puede lograr un mayor empoderamiento ciudadano.

El ámbito cultural es tal vez uno de los más permeables a estos nuevos valores, y existen diferentes ejemplos que intentan poner en práctica estas características de la cultura digital. Estos nuevos enfoques en lo cultural ponen el acento sobre el hecho que el conocimiento y el aprendizaje se producen en cualquier momento y en cualquier lugar, generando procesos de autoformación y prácticas pedagógicas colaborativas que muchas veces colisionan con el status quo. Estos proyectos recalcan la capacidad de cada persona de aportar sus conocimientos sobre diversas temáticas (ejemplificado en el lema que dice que “everyone is an expert”), la reciprocidad en las formas de distribución del conocimiento, la capacidad de generar conocimiento durante el proceso mismo de experimentación (y una valoración del error como hecho de aprendizaje), etc.

Todo esto implica facilitar unos entornos realmente participativos para la generación de políticas y prácticas culturales que tengan en cuenta los intereses, necesidades y deseos de l*s ciudadan*s. Implica también la creación y el adecuamiento de las instituciones tradicionalmente encargadas de “lo cultural” a este nuevo contexto basado en la participación y la colaboración. Y esto tiene a su vez su reflejo en el pensamiento urbano vinculado a un desarrollo inclusivo: la emergencia de procesos abiertos que favorezcan la innovación social y la creación de conocimiento local son solo algunas de las externalidades positivas que pueden generar y/o incrementar el valor añadido local.

Para bajar un poco esta introducción teórica, y para ubicarla en la actualidad de cambio político de la provincia y el municipio, adentrémonos en diferentes acciones y programas que se pueden desarrollar para hacer realidad este contexto que venimos describiendo. Notemos que esto no va en detrimento de las políticas culturales desarrolladas en los últimos años por los gobiernos de la zona (por ejemplo, General Roca o Cipolletti), enfocadas en una democratización en el acceso a diversas manifestaciones culturales y concretadas en los diferentes talleres culturales barriales que han tenido lugar en los últimos años, con notorios resultados. Las líneas de trabajo que aquí proponemos van en la línea de insertar la región en las dinámicas de la cultura digital, aumentando la participación activa de la ciudadanía y generando un empoderamiento autónomo a través de procesos colaborativos.

Las líneas propuestas son, entre otras:

    > potenciar el rol de las bibliotecas públicas como centros de generación y difusión de conocimiento local, aprovechando las infraestructuras y aggiornándolas y adecuándolas a los requerimientos técnicos/tecnológicos hoy en día necesarios.
    > la adecuación de las instituciones culturales (como museos) a un contexto donde se pasa de un espectador contemplativo a un ciudadano crítico y productor de conocimiento, un público participativo. Estos nuevos entes culturales deberían impulsar espacios para la investigación (social-artística-técnica-cultural-…) en los que se formen “comunidades híbridas”, esto es, compuestas por profesionales, personas con conocimientos técnicos y un público general “no cualificado” (aunque esta misma distinción cualificado-no cualificado debe ser puesta en duda).
    > también vinculado con el nuevo y necesario cambio de rol de las instituciones culturales, creemos importante la apertura de éstas a diversos agentes sociales y culturales de la ciudad, sean colectivos sociales, grupos artísticos, espacios culturales autónomos, instituciones educativas… Estos agentes poseen un gran (y probado) potencial en la generación de conocimiento vinculado al contexto local, por lo que las instituciones “formales” deberán adaptarse a la naturaleza dinámica, pragmática y flexible de aquéllos. Esto implicará una adaptación en el organigrama institucional y una adopción de los valores propios de la cultura digital, como son el aprender haciendo, la colaboración, la innovación abierta, o la transparencia.
    > el fortalecimiento de una política de inclusión digital, necesariamente unida a los Departamentos culturales, que no sólo “alfabetice” (qué término más feo!) sino que posibilite la participación de la ciudadanía en cuestiones vinculadas al desarrollo micro, generando conocimiento e información con variables locales.
    > el avance en el uso de licencias libres para el conocimiento que resulte de los talleres y proyectos ciudadanos. De esta forma se estaría liberando al dominio público el resultado (y los procesos) de las dinámicas generadas por la ciudadanía, por lo que esa innovación social quedaría lista para ser reutilizada por otras personas. Asimismo, se reforzará el apartado de documentación de las actividades y la creación de “manuales de usuarios” para aquéllos procesos más técnicos. Se trata, así, de fomentar la reproductibilidad, de permitir la copia, de incitar al remix…
    > la creación de unas líneas de subvenciones o apoyos puntuales a diferentes colectivos culturales sobre temas comunes, que afectan la cotidianidad de la ciudad. Así, se propondrían algunos “premios” para el desarrollo de proyectos sobre, por ejemplo, esfera pública y comunicación, espacio público y ciudadanía, documentación y memoria local, proyectos tecnológicos que fomenten la participación sobre determinadas áreas de la ciudad, etc. De esta forma los vecinos se movilizan y proponen alternativas para su ciudad.

Estas son algunas de las líneas de trabajo en materia cultural que proponemos desde Enjambre. Creemos que son procesos culturales que permiten la participación, lo que podrá derivar en una ciudadanía activa, que será una ciudadanía empoderada. A través de estas líneas se puede generar un marco institucional adecuado a las innovadoras formas de autoorganización ciudadana, siguiendo modelos colaborativos y abiertos, con un flujo continuo de información, análisis, deliberación y toma de decisiones multidireccional. Creemos necesario insertar de lleno a la región en las dinámicas culturales actuales, promoviendo el contexto para la innovación social, generando valor ciudadano que retorne a la comunidad. Esto último por encima de todo: que retorne a la comunidad…

¿Qué otras acciones o programas serían interesantes llevar a cabo en esta nueva etapa?

Visualización de datos, #OpenData y monitoreo ciudadano: ¿Qué pasa, Riachuelo?

Las ciudades son hoy territorios complejos donde se entrecruzan lugares y flujos, átomos y bits. A las actividades físicas, propias de toda urbe, debemos sumar lo que J. Freire llama la “piel digital“, la capa de información geolocalizada que nos muestra las variaciones urbanas y sociales en el espacio y el tiempo. Esta relación entre elementos urbanos fijos y fluídos nos permite entender mejor, por ejemplo, el uso del espacio público, el grado de extensión, uso y versatilidad en el servicio de los subsistemas de transporte, telecomunicaciones o energéticos, los vínculos comerciales o de distribución de mercaderías en diferentes momentos del día o el grado de contaminación ambiental en diversos puntos de la ciudad. 

Estos datos provienen muchas veces de fuentes públicas, sensores que reciben esta información y la acumulan en bases de datos. Esa información “oficial” sobre fenómenos urbanos comunes está en el centro de grandes cambios. Por un lado, el marco normativo está obligando a la Administración a permitir un libre acceso a los ciudadanos hacia la información pública,  especialmente a la información ambiental. Un pequeño gran triunfo del movimiento OpenData (yeah, el que dice que “data must be free“, lo que nos permite arreglar, mejorar o reinventar sistemas y puede dar lugar a procesos de innovación social). Las tecnologías de la información y el aumento en el uso de smartphones y dispositivos móviles con GPS (y posibilidad de georreferenciar información) hacen el resto: una cantidad importante de datos proviene de los usuarios/ciudadanos mismos, que generan grandes volúmenes de información.

[Detalle del mapa de Bay Citizen’s Bike Accident Tracker 2.0, http://www.baycitizen.org/data/bike-accidents/]

Esta información abundante requiere de nuevos métodos de análisis estadístico, así como de nuevas maneras de visualizarla, que podría derivar en una mayor comprensión social sobre determinados fenómenos urbanos y sus patrones de variación. En temas ambientales, esto significará un mayor nivel de debate sobre los costes ambientales de las externalidades negativas.

El fenómeno de la visualización de datos es interesante, complejo y está en plena actualización. La línea de trabajo Visualizar de Medialab-Prado en Madrid ha compilado mucha información teórica y numerosos ejemplos de proyectos que buscan “comprender y hacer comprensibles” esos grandes datos públicos. Otras webs interesantes pueden ser el Senseable City Lab del MIT, Infosthetics o Pachube.

Perfecto, pero… ¿y todo esto dónde nos lleva? Acerquemos un poco el zoom… Un interesante proyecto, y que recién comienza, es “Qué pasa, Riachuelo?“, sobre la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo en la ciudad de Buenos Aires. Tomando bases de datos públicas geolocalizadas (según Ley 25.831 de 2004) este proyecto ciudadano “ofrece una plataforma de información que permite visualizar lo que sucede en el territorio de la cuenca, mediante el mapeo y la georreferenciación de información ambiental de las industrias, de basurales a cielo abierto y de la población en situación de riesgo que habita en el territorio“.

De ahí se generan alertas territoriales de acuerdo al nivel de polución de diferentes zonas, con un listado de las industrias más contaminantes y su nivel de adecuación legal al protocolo de saneamiento exigido por el Estado. Para eso se ha creado un índice de riesgo ambiental y un índice de comportamiento legal, con fórmulas que puntúan de determinada manera a las diferentes industrias.

Proyectos como éste permiten que los vecinos cuenten con mayor información sobre el accionar de cada una de las empresas y sobre el rol del Estado a la hora de avanzar en el cumplimiento de leyes ambientales.
Basado en la transparencia de la información, se “abren” las bases de datos permitiendo una fiscalización por parte de la sociedad. El espacio de QPR permitiría entonces que los ciudadanos informados tomen decisiones individuales (como podría ser el dejar de consumir productos provenientes de determinadas industrias) o acciones colectivas (como boicots, campañas virales o de guerrila de la comunicación sobre ciertas marcas contaminantes, etc.). Aplausos, entonces, para el proyecto “Qué pasa, Riachuelo?”!

Ok, ¿y qué más? Bueno, acerquemos aún más el zoom, hacia lo local… Estamos en el continuo urbano de la ciudad lineal del Alto Valle de Río Negro. Alrededor de 600.000 personas dan forma a un ente urbano, social y económico unificado: seguir pensando esta red urbana como la suma de las diferentes partes es erróneo. Estamos insertos en un sistema urbano poliédrico, con actores interdependientes y con autoridades y jerarquías variables y complejas, que poco tienen que ver con fronteras administrativas o políticas. Pensemos en, por ejemplo, cuestiones de sostenibilidad social y ambiental: el vertido de efluentes en el río Negro, la gestión del agua para el riego, la gestión de los residuos sólidos urbanos o el transporte de mercancías y pasajeros.

Comprender estas infraestructuras y redes se hace fundamental para exigir respuestas y nuevas capacidades políticas. Si tenemos bases de datos abiertas y en formatos “importables”, se pueden generar gráficos o visualizaciones que remarquen la magnitud de las problemáticas medioambientales. La disponibilidad de la información dispararía los interrogantes, claro… ¿Cuál es el nivel de contaminación del río? ¿Qué porcentaje proviene del desecho de los agrotóxicos? ¿Qué tipo de tratamiento tienen los vertidos residuales? ¿Que ciudades están haciendo un vertido “más responsable” al río Negro? Tener una visualización de estos datos podría ser un primer paso para introducir el tema (medioambiental, en este caso) en la esfera pública y en la agenda política.

Las capacidades técnicas existen, y lo demuestra la cantidad de proyectos de visualización de datos con el objetivo de crear un monitoreo ciudadano sobre el actuar político (Dónde van mis impuestos? en España y Qué pasa, Riachuelo?, Gasto Público Bahiense o Dinero y Política, a nivel nacional). En los tres proyectos nacionales está metido, de una u otra manera, el excelente colectivo GarageLab.
Entonces, qué… ¿existen bases de datos abiertas en la región para trabajar sobre ellas? Buscaremos y preguntaremos. Y cuando las consigamos… ¿alguien se suma a un hackaton Comahue??? Yeah!

p.d.: si éste es el Sistema de Información de la provincia de Río Negro, hay mucho por hacer… Lo primero: actualizarlo!

La oportunidad de la nueva Casa de la Cultura en Roca

En los últimos meses se ha hablado de la creación de la Casa de la Cultura del Bicentenario en General Roca. Esta “nueva” Casa de la Cultura ocuparía las instalaciones donde se ubicaba, hasta hace unos años, el Museo Municipal Vintter. El proyecto se enmarca en un programa de Nación en el que están involucrados diferentes organismos (Ministerio de Trabajo, INCAA o INTeatro, entre otros).
El plan es remodelar el espacio de la calle España (entre Mitre y San Martín, frente a la plaza), manteniendo la fachada, para construir allí un auditorio de usos múltiples y la nueva sede del Museo Municipal de Bellas Artes.
En la entrevista realizada en el programa de radio “Desde el Café” del 29 de Junio, el Director de Cultura del Municipio, Ricardo La Sala, da detalles de la “fase de obras” del proyecto y del origen de los fondos. Sin embargo, no se hace mención alguna al tipo de contenidos que se desarrollarán en esta casa cultural, ni unas directrices o ejes de programación. Esto nos motiva a compartir nuestras opiniones sobre las inmensas posibilidades que presenta un emprendimiento de esta envergadura: creemos que un espacio de este tipo, en una ubicación central como la que ocupa, es un proyecto a planificar teniendo en cuenta los intereses de los agentes culturales de la ciudad y las necesidades de sus futuros usuarios.

La ubicación física de este espacio cultural y sus dimensiones son un importante activo para la ciudad. Un equipamiento de estas características puede ser un revulsivo a nivel físico (al estilo de un artefacto urbano que transforma su entorno), a la vez que podría actuar como catalizador de diversos procesos ciudadanos, posicionándose como un espacio de formación y producción cultural, inserto en su territorio, consciente de su entorno próximo. Nos gustaría pensar en un equipamiento que invite a ser abordado por los ciudadanos y por los profesionales de la cultura, para generar nuevos espacios de socialización del conocimiento y producción cultural.

También es interesante la relación que este espacio puede tener con su entorno más cercano: la plaza y la Biblioteca.
Un centro cultural en este lugar, frente a una de las zonas menos utilizadas de las plazas centrales, podría actuar como activador o cualificador de ese espacio público, añadiéndole diversos puntos positivos: referente simbólico, visibilidad y seguridad, mayor diversidad de usos, mayor implicación y empoderamiento ciudadano, etc. Una de las formas de lograr esto es a través de un incremento de actividades socioculturales en la plaza (ciclos de música, proyecciones, espectáculos infantiles…), actividades, decíamos, que doten a este área de valores y significados ciudadanos, creando así un espacio público de calidad e inclusivo. Así la plaza recuperaría sus funciones de centralidad urbana.
Esto también podría llevar a una revitalización de la cercana Biblioteca Popular Julio A. Roca: este equipamiento histórico posee un alto valor simbólico como referente social y cultural para la ciudadanía de General Roca. El desarrollo de una mediateca o de una plataforma tecnológica para difundir contenidos digitales y una mejora en sus infraestructuras, redundaría en una reactivación y aumento en el uso de sus instalaciones, posicionando a la biblioteca como un centro difusor de cultura y de referencia para el acceso y búsqueda de información. A la vez, se introduciría la variable de las TICs como herramientas de expresión y creación de conocimiento que dan lugar a unos ciudadanos activos.

Un elemento que podría servir de nexo entre estos tres espacios (espacio cultural, plaza y biblioteca) sería un dispositivo comunicacional, a modo de librería (cambiante según temática) y espacio de proyección, que facilite el debate ciudadano, la investigación social y la generación de conocimientos con base local.

De este escenario se desprende la enorme posibilidad que surge al crear un espacio cultural abierto, poroso, en el que no se hable de audiencia o espectadores sino de participantes activos, comprometidos de manera positiva a través de programas y proyectos. Un espacio intergeneracional que los diferentes agentes culturales de la ciudad tomen como propio, y que actúe como plataforma de producción para el desarrollo y la visibilidad de contenidos culturales locales, experimentando caminos no-verticales de acción cultural. En fin, un espacio así (mejor dicho, una entidad así) demandará una estructura organizativa nueva e innovadora, que tenga plasticidad y adaptabilidad a las variadas propuestas y que interiorice, en su ADN, los valores, actitudes y procesos característicos de la colaboración, la horizontalidad y la experimentación en el ámbito cultural.