Entrevista: Nicolás Rey y Barda del Desierto.

Nicolás se acercó a casa y estuvimos charlando un rato largo en el patio. Desde hace dos años, junto a Aixa y María Eugenia, llevan la residencia artística Barda del Desierto en la localidad de Contralmirante Cordero. Nicolás es el nodo local, ya que tanto Aixa como María Eugenia viven en otras ciudades. Mucho trabajo online durante todo el año para encontrarse y trabajar día y noche durante el mes que requiere la residencia.

Nicolás habla de los perfiles de ellos tres (más los colaboradores que se van sumando) y de la complementariedad de objetivos, lo que hace mucho más rico el proceso, ya que se potencia por estas miradas diferentes sobre un mismo objeto.

El objetivo de BDD es poder generar un centro de producción artística y cultural por fuera de las grandes capitales, de los centros clásicos… Se busca explícitamente correrse de las galerias, de los museos…, desacralizar el arte, acercarse a las comunidades. Y en este tiempo han notado que no hay que hablar de “artistas” porque ese término aleja a muchas personas. “Vale más hablar de creatividad, porque cualquier persona puede ser creativa, cualquier persona puede tener ideas”.

Nicolás, contanos ¿cuáles son sus líneas de trabajo? ¿Y cuáles son los valores que están detrás de Barda del Desierto?
BDD funciona, desde lo formal, a través de una convocatoria abierta a artistas de todo el mundo que quieran venir a trabajar con las premisas que se plantean edición tras edición. Todas éstas están relacionadas con el lugar geográfico, lo que hace distintiva a la convocatoria. De ahí hacemos una selección de 8 proyectos que pueden estar o no en proceso.

Es muy interesante el intercambio entre artistas “de afuera” y los locales, ya que hace preguntarse a los vecinos “no será que estamos viviendo en un lugar que está bueno?”. El pueblo vive de espaldas al desierto: al desierto se lo niega. Y eso tiene que ver con la connotación del desierto como un lugar donde no hay nada. Entonces, al comienzo de todo, nos preguntamos “¿qué se puede construir o crear desde la nada?”

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BDD son tres personas: dos abocadas a la cuestión de contenidos artísticos y de coordinación y otra persona de producción general y gestión. Más algunos colaboradores y curadores invitados. “Todos nos encontramos en enero, en el momento de la residencia. Al estar todos en diferentes ciudades, está incorporado el uso de herramientas de comunicación online (google drive, skype, facebook, whatsapp…)”.

En cuanto a recursos, hay un apoyo muy fuerte, a nivel de estructura, que brinda la Municipalidad de Cordero. Y el acceso al Consejo Federal de Inversiones, que aporta los recursos monetarios, se hace a través de ahí. La municipalidad plantea la relación con la Escuela, que es el espacio donde se generan todas las actividades, a través de un comodato con el Ministerio de Educación. “Con BDD nos apropiamos de un espacio público que está vacío durante mucho tiempo, le damos otro uso, se lo cuida, se le agrega valor”. Viendo la utilidad de esta relación con el espacio de la Escuela, desde BDD se está pensando en hacer unas residencias específicas usando el período de las vacaciones de invierno, con intervenciones concretas en el territorio.

“La relación con las dinámicas sociales locales se va desarrollando, se va afianzando… Y eso más allá de la novedad que haya personas de otros países conviviendo en Cordero con los vecinos, interactuando con los vecinos, transitando sus mismos lugares… Además, el espacio de la Residencia busca acercarse a la comunidad a través de actividades semanales (los “Estudios abiertos”), donde la comunidad se acerca a ver en qué está trabajando cada artista y conoce el proceso de la obra, hasta lllegar a la muestra de cierre con el producto terminado o en proceso en algunos casos. Tampoco se busca que los artistas obtengan “resultados”: por ahí algunos procesos no terminan en una obra.
Ese espacio de “Estudios abiertos” se convierte casi en un evento del pueblo, un lugar donde los vecinos se encuentran. Así que Cordero se va apropiando de a poco de BDD. Eso es algo que no se está forzando, se está dejando que esas relaciones entre BDD y la comunidad se vayan afianzando de a poco.
También uno de los requisitos a los artistas, en la convocatoria, es una propuesta de taller abierto hacia la comunidad, además de su trabajo, que lo vuelquen en un taller. Entonces en la Escuela, en período de vacaciones, hay un promedio de dos talleres semanales abiertos a todo el público, y la gente responde.

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Desde BDD estamos empezando a hacer contactos para que actividades que ya están sucediendo, que ya están constitutídas en la localidad, se puedan vincular con el trabajo propuesto de los artistas: la idea es siempre ir repensando la convocatoria para vincular aún más el trabajo de los artistas con lo que está pasando en la comunidad. Se busca que los artistas se involucren a trabajar más con la comunidad: que los proyectos no sean tan personales sino más colaborativos.

Los catálogos de BDD están online y en versión papel. Pero ante la pregunta de “¿cómo transferir la experiencia acumulada a otros pares?”, no se ha sistematizado el conocimiento y saberes específicos que se derivan de estos años de BdD, por ejemplo, en lo referido al vínculo con el Ministerio de Educación provincial para poder utilizar un edificio público que se encuentra vacío durante más de un mes. Una excelente experiencia que estaría bueno replicar.

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