Charla: Hacia organizaciones red en el mundo de la cultura

El próximo Jueves (o Viernes, todavía nos tienen que confirmar) vamos a estar participando del “I Simposio Internacional de diseño, mobiliario y políticas de transformación social: Las bibliotecas con proyección social“, organizado por “la Red Diálogos en Mercosur/Internacional del Conocimiento, la Universidad Nacional de Río Negro y el Centro de Estudios Socio-Culturales (CESoC) de la Fundación Pampa Central”. Los organizadores buscan con este encuentro “generar un espacio nuevo para pensar e impulsar procesos de transformación social centrados en acciones educativas y culturales, que partan de enfoques interdisciplinarios en torno al diseño, la innovación y el desarrollo como ejes enriquecedores de propuestas y acciones de impacto social. En particular en este I Simposio se propone exponer y debatir en torno a las bibliotecas con proyección social”. Entre los ponentes, gente de Santiago de Chile, Medellín o Río de Janeiro.

Nuestra intervención no será específicamente sobre bibliotecas, sino sobre los cambios organizacionales que se están dando en las diversas instituciones culturales públicas, nuevos enfoques organizacionales más acordes a un cambio de paradigma en el que se ha transformado radicalmente el acceso a y la generación de la información, el conocimiento y la cultura.

Aquí abajo, un abstract de lo que será nuestra presentación (“Estructuras abiertas para entornos horizontales y colaborativos“), de 20´ aproximadamente.

El impacto de las tecnologías de la información y la comunicación configura un nuevo escenario social. La arquitectura distribuída de internet brinda una nueva dimensión a la forma de relacionarnos con el acceso y la generación de conocimiento, que se caracterizan por la creación colectiva, una ecología de la reutilización o remix, una lógica de la abundancia y un intercambio entre iguales.
Esta nueva relación con la forma en que generamos conocimiento y cultura contiene unos valores y modos de hacer que están directamente relacionados con las prácticas abiertas provenientes del mundo del software libre. Pero estos valores y sus prácticas abiertas y colaborativas trascienden el mundo del software para derramarse en diversas instancias de la sociedad.
Ahora, ¿cómo se están adaptando las instituciones sociales y culturales a este cambio de paradigma? ¿Qué rol pueden
tomar las organizaciones que interactúan cotidianamente con el conocimiento? ¿Cómo adoptar estas prácticas abiertas emergentes, poniendo el énfasis en el usuario-participante y en los procesos colaborativos? ¿Cómo conformarse en nuevos espacios públicos, en espacios para el empoderamiento ciudadano, en espacios culturales para la innovación social?
En esta presentación intentaremos trazar un mapa-boceto que nos guíe alrededor de estas preguntas. Buscaremos conocer cuáles son las características que definen a los nuevos laboratorios ciudadanos que están surgiendo, cuáles son los parámetros que les permiten dotarse de estructuras abiertas facilitadoras de procesos colaborativos. Más preguntas que respuestas para nuevas instituciones en beta permanente.

Fabriqando vínculos en la Feria del Libro

Este domingo pasado participamos en la Feria del Libro que organizó la gente de La Fabriquera con De libros y creadores: mapa de las letras de Roca/Fisque Menuco, una visualización de las iniciativas que hacen posible la literatura en la ciudad. Cualquier proyecto, autor, taller, editorial, relacionado con el mundo de los libros puede sumarse en el mapeo en http://enjambre.cc/mapa/, y para los que se quieran pasar por la Biblioteca de Arte y Cultura Popular en el Teatro de la Estación el mapa físico estará allí desde este viernes y luego seguirá rulando por otros espacios de la ciudad.
La idea es que este proceso de mapeo más adelante se extienda hacia los demás agentes y actores de la cultura de Fisque Menuco, posibilitando un espacio común y de visibilización de los proyectos e iniciativas.
Una cuestión de actitud: nuevos modelos de acceso y gestión del conocimiento fue la charla con la que abrimos el debate en la Feria sobre cómo accedemos y generamos conocimiento hoy. El video de la charla ya está disponible; aquí la presentación que usamos.

La charla giró alrededor de la generación del conocimiento en la actualidad, profundizando en los valores colaborativos asociados a la cultura digital, la filosofía del open source y la ética hacker, aspectos de la cultura libre, licencias Creative Commons, y terminando con algunos ejemplos del mundo editorial. Estuvo muuuy buena la participación del público en el diálogo final.
Entre todos constatamos la necesidad de abordar estos temas con los agentes sociales y cultrales de la zona, que en el momento del debate bajaron los conceptos presentados con experiencias concretas desde sus espacios laborales. Es alentador encontrar diversas propuestas y desde campos muy distintos que se interesen por sumar nuevas prácticas abiertas y estos nuevos valores de la colaboración. No seremos muchos pero las ganas sobran! Y cada vez seremos más!

Una cuestión de actitud: nuevos modelos de acceso y gestión del conocimiento

Este próximo 8 y 9 de Junio los amigos de La Fabriquera organizan, por segundo año, la Feria del Libro. Esta vez quieren abrir el debate sobre el presente y futuro del mundo editorial y los nuevos formatos y soportes del libro. Lanzan algunas preguntas disparadoras para que los diferentes actores interesados participen. A nosotros nos llamó la atención la pregunta 5: ¿Cómo hoy accedemos/relacionamos/interactuamos con el conocimiento?

Esta pregunta nos interesó inmediatamente ya que las prácticas emergentes de generación y difusión de conocimiento son temáticas que abordamos con Enjambre desde hace tiempo. “¿Cómo hoy accedemos/relacionamos/interactuamos con el conocimiento?” es una pregunta que obliga a mirar no sólo el mundo editorial y del libro, sino que nos hace ampliar la mirada hacia un cambio de paradigma cultural en la sociedad contemporánea, reconociendo cómo ha cambiado hoy la generación del conocimiento, cómo éste ha tomado múltiples direcciones y cómo eso está modificando las relaciones sociales (y de poder) hoy en día.
El cambio en el cómo se genera el conocimiento y en el cómo accedemos a él podría ser uno de los rasgos definitorios de este nuevo paradigma que estamos atravesando: la cultura digital. Tuvieron mucho que ver las tecnologías de la información y las nuevas formas de organización descentralizadas y horizontales que vienen de la mano con la creación de Internet. Este cambio tecnológico trajo, en el fondo, una gran visión humanista y democratizante (Berners-Lee habla de Internet como una herramienta “niveladora“, que otorga poder dando acceso, voz y potencial igualitario) 1, pero sobre todo trajo una nueva forma de construir y transmitir el conocimiento, entre todos y desde abajo hacia arriba.
Estamos pasando de un pensamiento y de unas formas de entender el mundo basado en jerarquías y relaciones causa-efecto lineales, a un paradigma donde lo que priman son las relaciones cruzadas y horizontales, un mundo complejo que se manifiesta en una multiplicidad de redes, sin centro, sin jerarquías.
Es importante la introducción de Internet en nuestras vidas, pero nos interesa mucho más (y de paso vamos respondiendo la pregunta disparadora), conocer cuál ha sido la lógica y los valores que sostienen este nuevo “paradigma red”.

Personas en red, by Colaborabora, CC BY-SA, www.colaborabora.org/wp-content/uploads/2013/03/personasenred.png
Personas en red, by Colaborabora, CC BY-SA, colaborabora.org/wp-content/uploads/2013/03/personasenred.png

La Catedral y el Bazar
Entonces, hoy, ¿cómo interactuamos con el conocimiento? Entendemos que hoy el conocimiento se construye y se transfiere de manera colectiva y participativa. Hoy el conocimiento, el saber, está constituído por miradas múltiples y ya no responde a una única verdad, a relatos absolutos. Ya no solo buscamos acceder a él, sino que cualquiera puede construirlo o moldearlo. La Catedral, silenciosa, hermética y vertical, es reemplazada por el Bazar, ruidoso, horizontal y dinámico. 2 La comunicación ya no es unidireccional: el saber se intercambia, se mezcla, se fusiona, se multiplica. El conocimiento ya no se nos presenta cerrado, sino que se debate y construye colectivamente.
Las tecnologías de la comunicación y sus valores colaborativos han puesto en el centro de la escena la posibilidad de crear conocimiento colectivamente, construyendo y creando conocimiento desde el saber popular, desde lo cotidiano, desde la experiencia vivencial. En este cambio de época, la producción del conocimiento ya no es una exclusividad del academicismo, y se deja atrás el acceso cerrado y elitista en el que unos pocos gatekeepers asumían el rol legitimador en la jerarquización y organización de la información. Ahora, el aprendizaje se puede dar entre los pares, en un proceso de co-aprendizaje que nos invita a afirmar que “todos somos expertos“: todos tenemos algo que aprender y algo que enseñar, todos generamos conocimiento. Decir “todos somos expertos” es, también, una crítica a la jerarquización y a la segmentación de los saberes. A pesar de esto, algunas instituciones (por la inercia y su necesidad de mantener el status quo) se resisten a los nuevos tiempos…

La ética hacker y el diálogo de par a par
Los hackers de los 60 dieron origen a lo que hoy conocemos como internet, haciéndola libre, abierta y gratuita. Basados en los valores hippies de su década, le otorgaron a la web y a la cultura digital sus ideales de horizontalidad, información libre, apertura y transparencia, así como su pasión por compartir y contrastar el conocimiento. En los 70 y 80, un grupo de informáticos entusiastas retoma estos valores, dando comienzo al movimiento por el software libre, que posibilita a los usuarios la libertad para ejecutar, copiar, modificar el software y distribuirlo modificado. Así podemos entender una nueva postura ante la transmisión y construcción del conocimiento: el código informático es conocimiento y debe poder difundirse sin trabas. El código se comparte con los pares, ya que así aumenta la probabilidad de encontrar errores: “cuando hay un número elevado de ojos, todos los errores se convierten en obvios“, dice uno de los principios del mundo hacker.
Sin ir más lejos, podemos ver un ejemplo claro con Wikipedia, la enciclopedia de contenido libre que todos pueden editar y que tiene más de 35 millones de artículos en los 285 idiomas y dialectos que la conforman. A través de esta enciclopedia, en lugar de sólo acceder al conocimiento, cualquiera puede crearlo y editarlo, mediante una infraestructura que permite construir conocimiento de abajo hacia arriba, democratizándolo. Los millones de artículos del sitio son resultado de contribuciones anónimas de personas que no necesitan de ningún título formal, sólo de la voluntad de sumar y compartir su conocimiento. El usuario pasa de consumidor a co-desarrollador; el conocimiento se comparte de par a par (peer-to-peer, P2P). Y es la misma comunidad de usuarios quien interviene cuando existen errores en la enciclopedia, esos millones de ojos que aseguran la veracidad de la información contenida en los artículos.

Saltando los cercos del copyright
La producción cultural también está enmarcada en este nuevo escenario de cambio. Hoy, todos podemos ser creadores: la digitalización de las creaciones y las plataformas tecnológicas permiten que la copia, publicación y difusión cultural sea inmediata. Youtube, Soundcloud o Flickr (por nombrar sólo algunos) hacen que no sean necesarios los intermediarios, posibilitando una producción independiente propia y con acceso a millones de personas a un coste cercano a cero. Al mismo tiempo, se modifica el rol del autor, que puede generar dinámicas colectivas junto a otras personas en un plano de igualdad y colaboración. El autor puede interactuar con otros autores o puede generar un vínculo más fuerte y directo con el público de su obra o producto. Es así como el productor cultural, gracias a las tecnologías de la información y comunicación y gracias a su apuesta por la libre circulación de la cultura, abre procesos de debate y creación colectiva, como la co-autoría o la remezcla.
Además de la riqueza y la apertura que generan estos procesos horizontales y colaborativos, es muy interesante el nuevo marco jurídico que se le puede asignar a los bienes culturales producidos bajo estas nuevas prácticas. La diversificación y flexibilización en los procesos creativos se ven reflejados en el aumento de opciones en materia de licencias; al hablar de propiedad intelectual (o derechos de autor) de obras literarias o artísticas, tenemos que hablar también de licencias Creative Commons o de Copyleft. Estas opciones, que surgen como respuesta a las nuevas formas de producción cultural y a las actuales dinámicas de creación y gestión del conocimiento, ofrecen una alternativa viable para los productores culturales ante una industria que sigue apostando por un modelo de intermediarios, distribuidores y “derechos reservados”.

CC logo by karindalziel, CC BY 2.0, http://www.flickr.com/photos/nirak/2282406809/
CC logo by karindalziel, CC BY 2.0, flickr.com/photos/nirak/2282406809/

Una sopa de letras comunitaria
Queremos terminar acercando algunos ejemplos sobre cómo impacta este nuevo ecosistema cultural en el mundo de la creación literaria. A la hora de crear, la escritura colaborativa se ha convertido en una realidad gracias a diversas herramientas tecnológicas: fenómenos de creación narrativa cómo los micro-relatos que aparecieron a través de twitter (usando un mismo #hashtag) o procesos como el booksprint (un libro colaborativo escrito en 72 o 48 horas generado en verdaderas maratones de escritura alrededor de una temática común) se están volviendo cada vez más cotidianos. A nivel de difusión, un cambio radical es la posibilidad de encontrar diversas voces, muchos puntos de vista sobre un determinado tema. También tenemos que hablar de los blogs y su capacidad de interactuar con el lector. Un escritor amigo nos decía: “Empecé a escribir porque sabía que, en Facebook, alguien me leía“. El público está ahí, y las herramientas para llegar a el también. La clave se encuentra en generar una comunidad activa y fiel, seguidores que comparten el interés por algo (una editorial, un autor, una temática, etc.). La interacción entre ese nodo y su comunidad actuará como un capital relacional más fuerte que cualquier campaña de marketing. Veamos algunos ejemplos en este sentido…

La revista Orsai puede ser uno de los ejemplos más conocidos en el mundo iberoamericano. Una revista con una impresión de primer nivel, con excelentes textos e ilustraciones, sin publicidad, distribuída alrededor de todo el mundo. ¿Cómo? A través de una comunidad -surgida alrededor de una persona y un blog- que creyó en el producto incluso antes que ese producto existiera. Una comunidad que creyó y aportó el capital fundacional. Y todas las personas que hacen realidad ese producto cobran por su trabajo, porque desde la revista buscan revertir las relaciones de poder existentes en el mundo editorial actual (un mundo de intermediarios, en el que algo así como el 50% de los ingresos por ventas van para el distribuidor y sólo un 8% para el autor).
Otro ejemplo: la editorial Traficantes de Sueños tiene un gran catálogo de títulos (política, economía, filosofía, cultura, urbanismo…). Los títulos editados por TdS están disponibles en papel, pero se pueden encontrar copias en su web en formato pdf, para su libre descarga. Un acertado uso de licencias Creative Commons ha hecho que esta editorial “alternativa” se posicione como una de las más dinámicas en España. Aquí se hace explícita, también, la relación de la editorial con su comunidad: además de ser librería, el espacio actúa como un centro cultural sobre esos mismo temas, generando charlas, talleres, exposiciones, debates, etc. Y algo similar se podría decir de la editorial argentina La Vaca, que realiza actividades paralelas a la editorial y que terminan reforzando a su comunidad (entre los subproyectos, encontramos una agencia de noticias, una Cátedra de Comunicación, una distribuidora, un programa de radio, una publicación mensual, talleres, un espacio de encuentro, etc.).

La forma de pensar la creación literaria se enmarca en estas coordenadas. Se rompe la barrera del consumo pasivo y se habilitan los medios para hacer florecer el potencial creativo, especialmente con la posibilidad de hacerlo socialmente, en colectividad. Cuando escribimos o creamos en el mundo digital utilizamos un sinfin de lenguajes y recursos, diversas herramientas de creación y participación, remezclando, cortando y pegando, difundiendo, resignificando, compartiendo… Participamos de la creación social, aportamos a los procesos sociales de construcción cultural. El círculo virtuoso de la producción cultural (inclusive la historia de la producción humana) pasa por diferentes estaciones: consumo, produzco, comparto. Y, ya que la pregunta que estamos respondiendo se enmarca en una Feria del Libro, diríamos simplemente: leo, escribo y luego, comparto.

Notes:

  1. Esta idea está desarrollada en el documental de la BBC “The Virtual Revolution”, http://www.bbc.co.uk/programmes/b00n4j0r
  2. “La Catedral y el Bazar” es el título del libro de Eric S. Raymond donde se analizan los dos modelos de producción de software -propietario y libre-.

Algunas valoraciones después de Colaboratorio

El miércoles pasado se realizó Colaboratorio: despacho a cielo abierto, una mañana de trabajo colectivo y de encuentro entre diferentes profesionales independientes de la ciudad. Aquí pueden obtener más info sobre los objetivos de Colaboratorio…
Algunos días más tarde y tomando un poco de perspectiva, compartimos algunas valoraciones sobre el encuentro, para plasmar lo positivo y para poder aprender de lo negativo.

Aunque llovió y no se pudo intervenir la Plaza y trabajar en el espacio público como estaba previsto, el hecho de haber trasladado el encuentro al Bar del Museo fue positivo ya que nos ayudó a centrarnos, evitó “ruido” e interferencias, dando lugar a una mañana bastante productiva. La lluvia espantó a algunos de los participantes, pero lo que se perdió en cantidad, se ganó en calidad, ya que el grupo reducido posibilitó un encuentro cercano y próspero.
La mañana transcurrió con mucha interacción y participación en las dinámicas que teníamos preparadas. Las dinámicas propuestas eran:

    i) definición de conceptos relacionados al trabajo colaborativo y a diversos procesos de innovación; Cada participante elegió un concepto y lo explicó brevemente con sus palabras, relacionándolo con su práctica laboral o profesión;
    ii) una bolsa de necesidades y habilidades: los participantes debían escribir, en un lado del tablero, habilidades o saberes que estén dispuestos a compartir (habilidades técnicas, hobbys, saberes menores…) y, por otro, una necesidad técnica, una duda o una búsqueda que no puedan resolver sin la ayuda de otro profesional. De esta forma se visibilizaron los recursos contenidos en el grupo de participantes y la afinidad de intereses y capacidades existentes entre el grupo.
    iii) una bolsa de ideas y propuestas sostenibles para Roca: se quería aprovechar la diversidad de enfoques, saberes y formas de trabajar de los participantes para pensar, en grupos, posibles ideas y proyectos sustentables y con conciencia medioambiental a realizar en General Roca. Así se buscaba vincular la riqueza multidisciplinar del evento con algunas de las líneas de trabajo llevadas adelante por el Museo de Ciencias Naturales.

Estas dinámicas cumplieron con sus objetivos: la primera sirivió para romper el hielo, generar un lenguaje común y explicar, de forma amena y directa, lo que hacemos profesionalmente. La segunda dinámica, la bolsa de necesidades y habilidades, tuvo gran aceptación y se propuso como proyecto a mediano plazo a desarrollar entre todos. Los participantes coincidían en que un lugar accesible dónde buscar los servicios, ofertas y demandas de los profesionales independientes, podría llegar a generar nuevas sinergias, proyectos y en definitiva abrir un abanico de oportunidades.

Aquí un audio de la radio LaSuper donde Ingrid, 50% de Enjambre, comenta cómo se estaba desarrollando la jornada de Colaboratorio en el Museo.

Ingrid Quiroga, 50% de enjambre, desde Colaboratorio

El grupo que conformó la primera jornada de trabajo colaborativo demandó próximos encuentros y buscar la posibilidad de que se sigan dando periódicamente estos momentos, generando un espacio estable para compartir e intercambiar experiencias, saberes y necesidades. Así que hay que ponerse manos a la obra para darle una respuesta a estas demandas y ver hacia dónde se puede dirigir Colaboratorio, cómo lo seguimos y cómo nos organizamos (entre tod*s!) para darle continuidad. Así que seguramente… habrá más!

Imagen de Radio LaSuperDigital
Imagen de Radio LaSuperDigital

Nuevos enfoques en cultura para la nueva etapa política en Roca y RN

Con tantos cambios políticos en estos días en la provincia de Río Negro y en el municipio de General Roca (aunque en este último podríamos hablar de cierta continuidad política), creemos interesante aportar nuestras visiones a lo que puede significar un impulso político en la esfera cultural. Un impulso que tiene que venir acompañado de unas políticas culturales que se asienten y tengan en cuenta el rol de la cultura en la actualidad…

En este post haremos un breve repaso a los cambios sociales y tecnológicos que impactan directamente sobre lo que entendemos como “cultura” para desde allí avanzar en algunas propuestas para la zona.

En los últimos 10 años el avance de las nuevas tecnologías ha generado grandes cambios sociales, culturales o económicos que se podrían englobar en un cambio de paradigma llamado “cultura digital”. Es algo similar a lo que Castells divide entre el “informacionalismo” como concepto y estructura tecnológica y la “sociedad red” como forma de organización social que se basa en aquellas estructuras tecnológicas.

Ahora, ¿cuáles son las características principales de esta cultura digital? Enumeraremos algunas, dejándonos muchas otras: todas están interrelacionadas.

Por un lado, y fundamental: la información debe ser gratuita y libre. Esto nos permite arreglar, mejorar o reinventar sistemas. Esto está en la base de la corriente por el software libre y es parte fundamental de la ética hacker.
El nuevo paradigma-red también da lugar a una nueva arquitectura de la información definida por la horizontalidad y la descentralización. Aquí no existen los intermediarios, cualquier persona directamente puede aportar contenido e información al patchwork colectivo, al coro polifónico.
Este último punto da paso a otra característica, tal vez una de las más interesantes: la posibilidad de la creación común de contenidos, la creación colaborativa, lo que deriva en conceptos y cuestiones de remezcla y autoría, mashups, autorías compartidas, anonimato, etc.
El tema de las licencias sobre las creaciones colectivas es, a nuestro parecer, uno de los más importantes y actuales en tiempos de capitalismo cognitivo. En éste, la “captura” del conocimiento actúa como materia prima para la creación de plusvalía privada. Por el contrario, las licencias abiertas permiten que ese conocimiento generado colectivamente no sea “cercado” para fines privados/comerciales, enriquezca a todos y sea reutilizado para generar nuevo conocimiento.
Esta posibilidad de creación colectiva se relaciona directamente con el planteamiento del procomún o “commons”, un interesantísimo paraguas conceptual que se encuentra en plena definición. Pero el procomún se merece un post aparte…

Este nuevo paradigma, al facilitar la multiplicidad de opiniones y que cada persona pueda aportar su punto de vista a diferentes temáticas, genera una mayor autonomía personal que deriva en la creación de diversas comunidades de interesados. El conocimiento generado por estas comunidades (conocimiento, notémoslo, generado fuera de las instituciones educativas formales) es luego “liberado” al resto de la sociedad, con lo que se puede lograr un mayor empoderamiento ciudadano.

El ámbito cultural es tal vez uno de los más permeables a estos nuevos valores, y existen diferentes ejemplos que intentan poner en práctica estas características de la cultura digital. Estos nuevos enfoques en lo cultural ponen el acento sobre el hecho que el conocimiento y el aprendizaje se producen en cualquier momento y en cualquier lugar, generando procesos de autoformación y prácticas pedagógicas colaborativas que muchas veces colisionan con el status quo. Estos proyectos recalcan la capacidad de cada persona de aportar sus conocimientos sobre diversas temáticas (ejemplificado en el lema que dice que “everyone is an expert”), la reciprocidad en las formas de distribución del conocimiento, la capacidad de generar conocimiento durante el proceso mismo de experimentación (y una valoración del error como hecho de aprendizaje), etc.

Todo esto implica facilitar unos entornos realmente participativos para la generación de políticas y prácticas culturales que tengan en cuenta los intereses, necesidades y deseos de l*s ciudadan*s. Implica también la creación y el adecuamiento de las instituciones tradicionalmente encargadas de “lo cultural” a este nuevo contexto basado en la participación y la colaboración. Y esto tiene a su vez su reflejo en el pensamiento urbano vinculado a un desarrollo inclusivo: la emergencia de procesos abiertos que favorezcan la innovación social y la creación de conocimiento local son solo algunas de las externalidades positivas que pueden generar y/o incrementar el valor añadido local.

Para bajar un poco esta introducción teórica, y para ubicarla en la actualidad de cambio político de la provincia y el municipio, adentrémonos en diferentes acciones y programas que se pueden desarrollar para hacer realidad este contexto que venimos describiendo. Notemos que esto no va en detrimento de las políticas culturales desarrolladas en los últimos años por los gobiernos de la zona (por ejemplo, General Roca o Cipolletti), enfocadas en una democratización en el acceso a diversas manifestaciones culturales y concretadas en los diferentes talleres culturales barriales que han tenido lugar en los últimos años, con notorios resultados. Las líneas de trabajo que aquí proponemos van en la línea de insertar la región en las dinámicas de la cultura digital, aumentando la participación activa de la ciudadanía y generando un empoderamiento autónomo a través de procesos colaborativos.

Las líneas propuestas son, entre otras:

    > potenciar el rol de las bibliotecas públicas como centros de generación y difusión de conocimiento local, aprovechando las infraestructuras y aggiornándolas y adecuándolas a los requerimientos técnicos/tecnológicos hoy en día necesarios.
    > la adecuación de las instituciones culturales (como museos) a un contexto donde se pasa de un espectador contemplativo a un ciudadano crítico y productor de conocimiento, un público participativo. Estos nuevos entes culturales deberían impulsar espacios para la investigación (social-artística-técnica-cultural-…) en los que se formen “comunidades híbridas”, esto es, compuestas por profesionales, personas con conocimientos técnicos y un público general “no cualificado” (aunque esta misma distinción cualificado-no cualificado debe ser puesta en duda).
    > también vinculado con el nuevo y necesario cambio de rol de las instituciones culturales, creemos importante la apertura de éstas a diversos agentes sociales y culturales de la ciudad, sean colectivos sociales, grupos artísticos, espacios culturales autónomos, instituciones educativas… Estos agentes poseen un gran (y probado) potencial en la generación de conocimiento vinculado al contexto local, por lo que las instituciones “formales” deberán adaptarse a la naturaleza dinámica, pragmática y flexible de aquéllos. Esto implicará una adaptación en el organigrama institucional y una adopción de los valores propios de la cultura digital, como son el aprender haciendo, la colaboración, la innovación abierta, o la transparencia.
    > el fortalecimiento de una política de inclusión digital, necesariamente unida a los Departamentos culturales, que no sólo “alfabetice” (qué término más feo!) sino que posibilite la participación de la ciudadanía en cuestiones vinculadas al desarrollo micro, generando conocimiento e información con variables locales.
    > el avance en el uso de licencias libres para el conocimiento que resulte de los talleres y proyectos ciudadanos. De esta forma se estaría liberando al dominio público el resultado (y los procesos) de las dinámicas generadas por la ciudadanía, por lo que esa innovación social quedaría lista para ser reutilizada por otras personas. Asimismo, se reforzará el apartado de documentación de las actividades y la creación de “manuales de usuarios” para aquéllos procesos más técnicos. Se trata, así, de fomentar la reproductibilidad, de permitir la copia, de incitar al remix…
    > la creación de unas líneas de subvenciones o apoyos puntuales a diferentes colectivos culturales sobre temas comunes, que afectan la cotidianidad de la ciudad. Así, se propondrían algunos “premios” para el desarrollo de proyectos sobre, por ejemplo, esfera pública y comunicación, espacio público y ciudadanía, documentación y memoria local, proyectos tecnológicos que fomenten la participación sobre determinadas áreas de la ciudad, etc. De esta forma los vecinos se movilizan y proponen alternativas para su ciudad.

Estas son algunas de las líneas de trabajo en materia cultural que proponemos desde Enjambre. Creemos que son procesos culturales que permiten la participación, lo que podrá derivar en una ciudadanía activa, que será una ciudadanía empoderada. A través de estas líneas se puede generar un marco institucional adecuado a las innovadoras formas de autoorganización ciudadana, siguiendo modelos colaborativos y abiertos, con un flujo continuo de información, análisis, deliberación y toma de decisiones multidireccional. Creemos necesario insertar de lleno a la región en las dinámicas culturales actuales, promoviendo el contexto para la innovación social, generando valor ciudadano que retorne a la comunidad. Esto último por encima de todo: que retorne a la comunidad…

¿Qué otras acciones o programas serían interesantes llevar a cabo en esta nueva etapa?