Es apasionante el tema de los modelos organizativos que están surgiendo con el cambio de paradigma (del árbol a la red) en el que estamos metidos. Cómo las instituciones culturales, sociales, políticas, económicas… están iniciando procesos (unas más rápidas que otras) para poder adaptarse a la nueva realidad, compleja, dinámica, cambiante, multicausal… Y cómo la forma-red es la estructura que mejor se adapta a estos entornos.

Entonces, ¿en qué lugar quedan las instituciones? Cómo se adapta su organigrama? Cómo puede localizar, transferir, gestionar sus recursos escasos? Cómo valorar y poner a trabajar los recursos intangibles, aquéllos que priman en las organizaciones sociales-culturales? Cómo generar entornos transparentes y donde prime la confianza, de manera que todos los actores/personas reconozcan que su aporte es valorado? Qué forma darle a una transferencia transversal de conocimientos en una institución? Cómo adoptar algunos principios de la “ética hacker” e introducirlos en nuestras organizaciones estáticas, vetustas, pesadas…?

Muchas preguntas a las que le damos vuelta en los últimos tiempos. Los talleres en la Línea Sur fueron un poco sobre estos temas; nuestra colaboración actual con el MPCN parte de las mismas preguntas… Creemos que vamos avanzando, de a poco. Seguimos con más preguntas que respuestas. Porque hay mil respuestas. “Caminando, preguntamos“, dicen los zapatistas. En esas andamos…

Las mismas preguntas, tal vez mejor hiladas, se hacen en Colaborabora.

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